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Amable Espina

19 May

El Mundo Sábado 17 de Agosto de 2002Vivir

El personaje y su receta
Amable Espina


MEDIOS Nació en Caracas el 25 de marzo de 1919. A los dieciséis años se hizo locutor y en 1942 fue escogido como el primer narrador del noticiero mundial, versión Venezuela, el “Reporte Esso”. Fue asistente de relaciones públicas de la Creole Petroleum Corporation, director de Radio Caracas Radio y de Ondas Populares. Pilar fundamental para el establecimiento de la televisión en Venezuela en 1953. Ha ocupado cargos diplomáticos en Los Ángeles y en la Islas Canarias

Esperanza Márquez

DOUGLAS BLANCO

Amable Espina, nuestro personaje de hoy, le es muy difícil desprenderse de ese nexo que siempre ha tenido con el mundo de la radio y la televisión.

Es comprensible puesto que se siente absolutamente identificado y responsable de un mundo donde su injerencia fue fundamental para la creación en nuestro país de lo que hoy sigue siendo el medio de entretenimiento y diversión más importante y asequible para el ser humano.

Nos recibe en su casa, muy amablemente como su nombre, con ese aspecto de gentleman inglés que lo caracteriza. En cuanto comenzamos la conversación nos dice: “Soy un exquisito para comer.

Como para disfrutar, me encanta comer, creo que una de las cosas sibaríticas de la vida es comer.

Me molesto cuando como mal y por eso muchas veces ando molesto. Hoy, por ejemplo, fui a un restaurante y pedí unos langostinos a la bilbaína, pensando en un plato hermoso. Fue un desastre, no pude comerlos porque venían con la concha, picados por la mitad, parados, de textura floja, no sé si estaban sobrecocinados o medio descompuestos”.

Cocinera insigne

Don Amable Espina perteneció a una familia de bajos recursos económicos, como muchas en Venezuela. Sin embargo, escarbando en sus recuerdos comenta que en la Caracas de aquellos tiempos, en esas familias siempre había una cocinera insigne: la madre.

“Mi mamá, María Andrea Venegas de Espina, era una cocinera fabulosa. Cocinaba para un gentío porque en esa época se estilaba que en las casas vivían primos, sobrinos, tías, y había un jefe que era el padre, que mantenía a toda aquella familia”.

La historia

La familia Espina Venegas vivía en la parroquia San José. En la casa eran ocho hermanos, dos tías, dos primos y las criadas con los hijos. El padre de don Amable ejercía el cargo de regidor del mercado, situación que le aligeraba las cargas para mantener una familia tan extendida.

Dos veces a la semana llegaba Pantaleón, amigo de su padre, provisto de todos los víveres que en aquella época formaban la cesta básica y que servían a doña María Andrea para preparar exquisitos platos.

“Mi madre, por intuición o herencia, cocinaba muy bien, y recuerdo que sus platos eran para mí exquisitos. En esa época un sancocho de gallina era algo tan bueno como hoy un pollo a la strogonof.El asado negro que hacía mi mamá era maravilloso”.

Refinarse y aprender

Considera que el gusto por la comida se refina con el contacto con la gente, el comenzar a asistir a buenos restaurantes donde se conocen nuevos platos, donde comienza la curiosidad por saber cómo están preparados, cuáles son sus ingredientes, quién los preparó y lo que viene después, si hay disposición, es el deseo de saber y aprender.

Hoy en día, cocinar es uno de sus hobbies.

“Mi primera esposa de familia francesa me enseñó mucho a comer, luego mi segunda esposa, Nancy, es muy refinada en la comida, sabe cocinar bien, sabe comer bien. Además, yo tengo la ventaja, la suerte y el privilegio de haber viajado mucho. Cuando se viaja te llevan a sitios donde la comida es refinada o típica del país, se va aprendiendo. Se conocen chef que le dan a uno recetas.

Tengo una compilación de recetas estupendas”.

París, Madrid, Caracas

Para Amable Espina que París sea la catedral de la cocina, él lo acepta, pero no lo acata porque piensa que en Madrid se come muy bien. En cuanto a Caracas, como ciudad gastronómica, piensa que hasta hace poco era una ciudad donde la culinaria era un galardón. Sin embargo, piensa que hoy en día ha perdido mucho la calidad y, sobre todo, el servicio.

“Antes uno era atendido como si era el único cliente, te llamaban por tu nombre. Hoy la ciudad ha crecido mucho, el valor de los platos se ha incrementado y la calidad ha bajado.

Laserre, sigue siendo uno de los mejores y si comparas precios con calidad no es uno de los más costosos. También hay muchos restaurantes nuevos que han surgido que son muy buenos.

El Salón Cantón, que es buenísimo, está atendido por unos muchachos jóvenes que tienen aspecto asiático, pero son venezolanos”.

Sembrar un árbol, tener un hijo, escribir un libro

Amable Espina, este hombre de la radio y la televisión venezolanas, siente que sólo le falta escribir un libro para completar esa famosa máxima de la vida.

Entre sus proyectos está que ese libro sea uno de cocina con todas esas recetas que ha recolectado cuidadosamente durante su vida, pero diferente a los que se conocen.

“Quise escribir uno sobre TV porque tengo suficiente memoria, recuerdos, pero tendría que poner de manifiesto los errores que se cometieron en TV y no gano nada con eso. Yo estoy acostumbrado a sumar en la vida, no a restar”.LA RECETA

Pollo a la Kiev“Este es un plato que aprendí en un crucero hacia Europa, comí ese plato, me fascinó y pedí hablar con el chef que tuvo la amabilidad de enseñármelo a hacer un día de mi cumpleaños”.

Ingredientes:

  • 4 pechugas de pollo
  • Sal y pimienta
  • 4 nueces de mantequilla
  • Ajo finamente picado
  • Perejil, estragón o eneldo, la hierba que prefiera, picadita.
  • Harina de trigo
  • Huevo batido
  • Pan rallado
  • Aceite para freír.

Preparación:
Se ponen las pechugas entre dos papeles plastificados y se adelgazan lo más que se pueda con un mazo de cocina, como para hacer milanesas.

Se le pone sal y pimienta por ambos lados. En la nevera tienen 4 nueces de mantequilla, que se envuelven a ajo muy bien picado y se le pone una hierva que puede ser perejil, yo le pongo estragón. Se vuelven a meter en la nevera. A la milanesa se le pone esa nuez en el medio y se enrolla como un envoltini, se asegura con un palillo, se pasa por harina, por huevo batido y por pan rallado. Se fríen en aceite bien caliente y se sirven.

Se acompaña con unas papas picadas que se les pone sal, aceite de oliva y se ponen en un molde y se llevan al horno.

También se hace lo mismo con tomates, picados por la mitad con sal, aceite de oliva y se llevan al horno.

 
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Posted by on May 19, 2005 in Personajes de Esperanza Márquez

 

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