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Isaac Chocron, escribir el como cocinar

24 May

El Mundo Sábado 15 de Marzo de 2003

Primera Página

GASTRONOMÍA
Chocrón: escribir es como cocinar

DOUGLAS BLANCO

El dramaturgo venezolano (MaracayVenezuela25 de septiembre de 1930 – Caracas, Venezuela, 6 de noviembre de 2011) se declara un hombre con suerte, porque siempre ha tenido a alguien que le cocine, como Sara, e inclusive todos sus amigos tienen el don culinario. Compara a la escritura con la cocina, porque en ambos hay que balancear los ingredientes y tener el punto justo

 

El Mundo Sábado 15 de Marzo de 2003

Vivir

EL PERSONAJE Y SU RECETA
Isaac Chocrón

DRAMATURGO Novelista, dramaturgo y director de teatro, además de investigador, gerente cultural y profesor universitario por más de 20 años. Ha producido una gran cantidad de obras de altísima calidad que forman parte de nuestro acervo cultural. Doctor Honoris Causa otorgado por la UCV

Esperanza Márquez

DOUGLAS BLANCO

Isaac Chocrón nos recibe en su casa con su eterna y desplegada sonrisa, con su personalidad repleta de humor, inteligencia, talento y aderezada con ese aire de lord inglés. Además, con el orgullo que le producen su mata de café, que en esta cosecha lo consintió con cuatro kilos de granos que fueron secados, tostados, molidos, colados bebidos por su familia escogida, que son sus amigos; su mata de granadas; su cultivo de orquídeas y Sara, esa menuda mujer que lo sirve desde hace 36 años, que cuida que salga bien en las fotos, que le cocina y que, según Chocrón, le lleva la contraria todo el día, pero que ya forma parte de su familia.

Comenzamos nuestra conversación sobre el tema gastronómico.

“Yo vengo de una familia judía sefardita y para los judíos la comida es muy importante, porque la mesa es la que mantiene unida a la familia y todas las fiestas judías empiezan y terminan en una mesa.

 

El Yom Kippur, que es el día del ayuno, el día que empieza es con una cena a las 4 de la tarde para poder estar a las 6 en la sinagoga, y al día siguiente, cuando termina, se vienen de la sinagoga para la casa a cenar. Ahora, el 17 de abril está la fiesta de Pesaj que es la que conmemora la salida de los judíos de Egipto y son dos noches en que también se come. Yo siempre digo como en broma que en la religión judía la mujer es la que manda porque es la que manda en la mesa, y yo creo que el secreto de la supervivencia del judío se basa en comer juntos”.

Recuerdos

De nuestra encantadora conversación con Isaac Chocrón se desprende que para un judío la comida siempre ha sido muy importante.

Nuestro personaje recuerda: “Tuve la suerte de tener un papá por el que nunca se sabía cuántos amigos venían a comer a la casa, y decíamos que, más que una casa, teníamos un club, especialmente los viernes después de la sinagoga. Mi papá fue un hombre de buena posición económica y le encantaba hacer fiestas y comer”.

Una de las comidas que le trae recuerdos de su infancia es la Adafina, que la comienzan a cocinar el viernes porque en el Sabat no se puede prender fuego.

“Es como una cosa caldosa que lleva pecho, garbanzos, huevo duro, papas, es muy marroquí y me recuerda a mi infancia. Se cocina toda la noche y cuando vienen de la sinagoga, el sábado al mediodía, comen eso y yo pienso que el que no se muera después de comerlo es que tiene muy buena salud”.

Hombre con suerte

Isaac Chocrón se declara un hombre con suerte en la cuestión culinaria porque siempre ha tenido alguien que le cocine, además de que todos sus amigos cocinan muy bien, y recuerda una anécdota.

“José Ignacio Cabrujas era un excelente cocinero y un apasionado, y una vez cuando vino Manuel Puig me dijo que venía para mi casa a hacerle una pasta. Vino desde las 10 de la mañana y la comida era para la noche, preparó las salsas, pero fue tal lo que hizo que al día siguiente cuando Sara y yo vimos la cocina, tuvimos que llamar a un pintor para que la pintara porque estaba todo chisporroteado por todos lados.

Román Chalbaud también cocina, yo creo que el único inútil soy yo”.

Como en otros tiempos

Nuestro personaje recuerda cómo en otra época en las casas había muchas criadas: la cocinera, la lavandera y la que planchaba. Y la cocinera llegaba a tener dos mujeres que la ayudaban.

“Esas personas que cocinaban y trabajaban en mi casa se quedaban años y años. Antes era otra cosa, los criados eran como familia. Sara es mi familia. Por ejemplo, María, que cocinó mil años en casa de papá y tiene como 80 años, viene todos los meses a pasar el día con Sara. Ella es una de mis becarias”.

Sara delgadillo

Indudablemente, Sara es un personaje en la obra real de la vida de Isaac Chocrón.

“Sara, durante 20 años, fue la taquillera del Alberto de Paz y Mateo.

En el 83, cuando cerramos el Nuevo Grupo, comenzó a trabajar conmigo todo el tiempo. Con tantos años sabe cómo es mi ritmo, cómo son mis hábitos. Nuestra relación está hecha en pelear todo el tiempo, porque desde que amanezco hasta que me duermo me lleva la contraria en todo, le encanta dar órdenes porque ella es la mujer maravilla, nació perfecta, si te duele algo te manda medicamentos naturales que están aquí en las terrazas; si tienes un problema con tu marido o tu novio, ella es abogado; en tu casa ella es arquitecto. Es una maravilla, pero es un poquito agobiante”.

Escribir y cocinar

De una manera tajante, con su sempiterna sonrisa, Isaac Chocrón nos dice que no cocina porque escribe, pero que escribir y cocinar tienen sus semejanzas.

“Escribir es lo mismo que cocinar porque uno tiene que balancear los ingredientes de modo que resulte equilibrado. Uno tiene que tener el punto justo. En cocinar, una vez que se hace algo, hay que dejarlo reposar.

Lo mismo pasa con escribir, porque escribir no es escribir sino corregir.

Yo escribo, lo guardo, lo vuelvo a ver a los dos o tres días, lo vuelvo a corregir. Hay días que lo dejo reposar.

Ambos son un placer angustioso, porque uno lo hace porque es lo que más le gusta hacer, pero es una angustia porque uno quiere que salga bien. Tienes jurado: el que come y el que lee. Yo escribo para los demás, y el que cocina también lo hace para los otros. Yo escribo para los demás porque es una manera de dar y recibir amor, y cocinar es igual, porque aparte del amor físico, del amor carnal, el gran placer de la civilización, de un hombre civilizado, es la cocina y la lectura”.

Pronombres personales

No podíamos dejar de conversar sobre su última obra, Pronombres personales, que está inspirada en el horror y el terror de la tragedia de Vargas.

“Pero ese horror y terror estuvo seguido de una absoluta indiferencia y eso fue lo horrible. Además, ese horror y terror de la naturaleza no lo hizo la naturaleza, sino los que embaularon las quebradas, esos fueron los verdaderos criminales”.

Pronombres personales fue publicada a manera de folletín en el diario El Nacional, resultó un éxito en la Internet, luego fue impresa una edición de bolsillo y acaba de salir el libro para que la gente lo atesore en sus bibliotecas.

Llamando a Sara para que nos diera la receta, nos despedimos de Isaac Chocrón, que piensa que el propósito de vivir no es hacer cosas para que lo recuerden, sino vivir.

“Uno debe vivir viviendo y no pensando que ojalá me recuerden, especialmente si uno ha sido un personaje público. Yo creo que mi responsabilidad cívica la he cumplido, pero creo que ahora en mi quinto acto lo único que me interesa es escribir, y en las tardes, como dicen las señoras, yo hago diligencias, y me encanta esa palabra porque a nadie se le ocurre preguntarte cuáles diligencias. Eso no se pregunta”.

LA RECETA

Almoronía

Se cocina el pollo como para sopa con aliños: cebolla, cebollín, cilantro, pimentones, ají dulce. Se saca el pollo y se mecha. Se agarra la berenjena y se pica en rodajas (1 kilo), se pasan por harina y se sofríen. Se pica cebolla, bastante cebolla (4 grandes) y se sofríen hasta que queden doraditas. En un pyrex se pone una capa de pollo y una de berenjena, una de cebolla y se rocía con miel, se le pone otra de berenjena, otra de pollo y al final una de cebolla que quede tapadita de cebolla, se le pone miel y una o dos tazas del consomé y se mete al horno hasta que se seque y queda como un pasticho.

Generalmente, primero se sirve el consomé del pollo y luego la Almoronía.

Se come en la cena después del ayuno del Yom Kippur y se rompe el ayuno con ese plato.

Una de sus últimas entrevistas en la radio para Los Imposibles:

Los 100 Imposibles están en Onda
Por: ondalasuperestacion.com

En homenaje a nuestro Isaac Chocrón, en la celebración de las 100 entrevistas de Los Imposibles, con Leonardo Padrón

 

Postal:

“No sé si lo escuché en una entrevista o si lo leí en una de sus obras, pero Isaac Chocrón (Maracay, 1933 – Caracas, 2011) dejó deslizar en nuestros oídos una idea de honestísima belleza: “Siempre tenemos dos familias, con la que se nace y la que se hace, aquella que elegimos, la familia elegida”. Y decimos, Isaac Chocrón no ha dejado de elegir en la vida.

Eligió el teatro, quizás porque como diría Oscar Wilde, “es inmensamente más real que la vida”, eligió su propia manera de ejercer el amor. Eligió renunciar a una carrera académica para casarse con su propia imaginación; eligió la escritura como oxígeno de sus pulmones, pero sobre todo, eligió no traicionarse jamás. Desde entonces, desde ese Isaac Chocrón no ha dejado de provocarnos y atraparnos con sus más de 20 obras de teatro, sus 7 novelas y sus 5 libros de ensayo.

Podríamos hablar también de esa forma en que se ha relacionado con el país, siendo director de La Compañía Nacional de Teatro, del Teresa Carreño y de La Escuela de Artes en la UCV. Pero la huella de su talento trasciende las notas de un curriculum. Quizás su mejor obra es su manera de estar en el mundo, el énfasis de su corazón, esa implacable sonrisa que desconcierta a cualquier mala noticia o cualquier invierno fuera de fecha. Alguna vez Mario Vargas Llosa dijo que toda novela es un testimonio cifrado, una representación del mundo, pero de un mundo al que el novelista añadido algo: su resentimiento, su nostalgia, su crítica. Creemos que en el caso de Isaac Chocrón, él no dejó nada guardado, él eligió añadir su vida entera, todo el pulso de su sangre, toda la temperatura de sus pasiones.

Por eso, hoy nos acercamos al universo de uno de los escritores más entrañables de este país. Alguien imposible de no entrevistar y no celebrar”.

Leonardo Padrón, 2007.

Para escuchar parte de la entrevista que le realizara Leonardo Padron en:

http://www.unionradio.net/ondalas-perestacion/Actualidad/visorNota.aspx?id=8179&tpcont=0

 

 

 

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