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Caracas en su día, parte de su historia

26 Jul
Ayer mi Caracas cumplió años, Caracas, mi Caracas……… cuantos recuerdos bonitos….. cuanto te añoro.  Desde la distancia extraño hasta las colas de la Autopista del Este que todas las mañanas agarraba para ir al “canal de Quinta Crespro”, El Ávila sigue en mis recuerdos y seguirá y porsupuesto mi familia y mis amigos. Caracas……….. siempre Caracas.
 Lo que el viento no  se llevó La sombrerería Tudela, con 75 años, y Crema Paraíso, con 55, han permanecido —junto a otros cinco lugares aquí reseñados— inmutables ante los acelerados cambios de la capital. Estos establecimientos que han visto crecer a más de cinco generaciones, hoy abren sus puertas para homenajear, con sus historias, a Caracas en su día. José Ramón Villalobos. Fotos: Natalia Brand 

 Crema Paraíso
Medio siglo de golosas aventuras
El caraqueño que no conozca un Crema Paraíso que tire la primera piedra. Cuando en el año 50 el señor Alejandro Katz abrió el primero, justamente en la urbanización El Paraíso, no se imaginó que estaba creando uno de los fenómenos comerciales más simbólicos de Caracas. En los años cincuentas y sesentas fue la sensación más celebrada: todos aplaudían la llegada de la heladería más moderna de la ciudad. Toda una generación selló —barco de banana split mediante— sus primeros besos de amor. En la década de los ochenta llegaron a existir 22 sedes, y aún en Caracas permanecen —por suerte— cuatro. La del Paraíso todavía conserva su fachada anaranjada y blanca y el sabor de las barquillas de chocolate y vainilla. “La constancia y los buenos precios son la clave por la cual seguimos aquí”, dice Pedro Lupo, dueño de esa filial. A estos helados, valga decirlo, no hay calor que los derrita.
Coordenadas: Av. Lucas Manzano, El Paraíso, sector El Pinar, frente a la iglesia Coromoto. Telf.: 461.1228

 Barbería Rex
42 años mirándose en el mismo espejo
Allí se afeitó, finalizando la década de los sesenta, Rómulo Gallegos. Es decir: si hay una barbería con historia es esta ubicada en Los Palos Grandes. Sus dueños, Antonio Cirroco y Damiana de Cirroco, dos inmigrantes italianos, relatan que son muchas las satisfacciones experimentadas en todo este tiempo. Han rasurado la cabellera de cuatro generaciones de caraqueños y por semejante labor sienten felicidad y complacencia. Y vaya que han sorteado dificultades; el terremoto de Los Palos Grandes fue una de ellas. Nada menos. Pero los Cirroco se apoyan en la pasión por el trabajo y reciben la fidelidad de clientes que se mantienen desde que el corte valía tres bolívares. Y quien crea que es una barbería ortodoxa se equivoca: ambos hacen cursos de actualización y hablan hasta de tendencias. Ofrecen limpieza de cutis, manicure y masajes antiestrés. Servicios modernos que se codean con la silla donde se sentó alguna vez el autor de Doña Bárbara. Una novela, por cierto, tan maravillosa como el pasado de la Rex.
Coordenadas: Primera avenida de Los Palos Grandes, Edificio Rex, local C. Teléfono: 284.8076
Sombrerería Tudela
75 años a la cabeza
Parece un museo del sombrero: mantiene el mismo mobiliario de hace 70 años, los mismos modelos y marcas, y un molde de plantillas —de 1920— que funciona a gas. Al comparar una fotografía del lugar de 1940 con una de hoy, no se distinguen mayores diferencias. Su actual propietario, Guillermo Pérez, cuenta que el negocio lo fundó Rafael Tudela (por eso su nombre) en los años treinta. Se cuentan ya por miles, pues, el número de caballeros que han salido de allí sombreando sus rostros. Rómulo Betancourt fue uno de ellos —cliente asiduo—, así como el ex presidente Rafael Caldera, cuando dirigía los inicios del partido Copei. Cristóbal Jiménez, para más señas, entonó su primera canción con un Borsalino de “Tudela”. Por esos días costaban 40 bolívares, hoy bordean los 150 mil. Los cronistas certifican que es el negocio más longevo de Caracas. Los abuelitos lo aseguran cuando visitan nostálgicos esta sombrerería digna de ser declarada patrimonio histórico de la ciudad.
Coordenadas: Calle San Jacinto a Traposos, N° 21. Diagonal a la casa natal de El Libertador. Telfs.: 541.1979
Pastelería La Suiza
Dulce tradición
De esta pastelería salió la torta del bautizo de Irene Sáez, y este es tan sólo uno de los felices recuerdos que su historia alberga. Fue fundada en San Bernardino por un suizo (de allí su nombre), en 1955, y desde entonces se conserva como el primer día de su apertura: los hornos, las batidoras, los mostradores, los cuadros (fotografías de Suiza y Alemania) y las recetas se mantienen desde sus comienzos. De modo que cada pastel es testigo de su trayectoria. Desliza su propietario, Manuel Ferreira, que hace días un cliente reapareció después de 20 años y se sorprendió al ver como todo coincidía con los recuerdos que guardaba en su memoria. ¡Le costó creer aquello! “Hasta las bandejas de los postres son los mismos”, dice Ferreira al anunciar que sólo han variado los precios: cuando los papás de Irene compraron la torta les costó dos bolívares. Ahora vale 33.000. Su más preciado postre: tomar el atajo de la tradición pastelera para garantizar la supervivencia.
Coordenadas: Avenida Altamira, esquina Cristóbal Mendoza, edificio Venere, San Bernardino. Telf.: 551.6542
Tarzilandia
Toda una vida carnal

 “Es tal vez el restaurante más antiguo de Caracas”, señala una inscripción que se ofrece en el lugar. El primer steak de tortuga, por ejemplo, que se comió un caraqueño, fue allí, recién inaugurado el 15 de octubre de 1950. Sus menús franceses y alemanes sedujeron hasta al mismísimo general Pérez Jiménez. Su arquitectura, efectivamente, no es un despacho directo a los cincuenta, pues su fundador, el alemán Werner Hormann, al concebirlo prefirió la naturaleza que le ofrecía la falda de El Avila (madera, vegetación y guacamayas). Su referencia histórica se nutre, más bien, de hechos como estos: “Aquí hemos celebrado el bautizo, la graduación y el matrimonio de una misma persona”, dice anecdótico Fernando Araujo, uno de sus socios, para quien la tradición gastronómica es la auspiciante de tantos años perpetuos. Cuando se come en Tarzilandia entra, por la puerta del gusto, toda la historia de sus fogones.
Coordenadas: Décima transversal de Altamira, final avenida San Juan Bosco. Telf.: 261.8419

  Arepera El Trolly
Rellena de tiempo
En los años sesenta, Libertad Lamarque degustó allí una arepa de pollo. En los setenta, Pedro Vargas y Armando Manzanero hicieron lo mismo. Ricky Martin fue la celebridad mundial más reciente —en 2000—: se apareció a las cuatro de la mañana y devoró una de queso. Estos personajes son apenas un guiño entre los tantísimos que han desfilado en medio siglo por El Trolly: una de las areperas más famosas y tradicionales de Caracas, creada hace 54 años por Antonio Ruiz Estrada (inmigrante español). El negocio empezó por Los Chaguaramos y desde hace 35 años se alojó en la sede de Las Mercedes. Ese es el único cambio que refleja su historia, lo demás es ya un mito: las arepas tostaditas con la tocineta en su cabecera, los batidos de fresas y el célebre servicio en el carro; elementos que conspiran para mantenerlo vivito y coleando. Manuel Correa Brito, de 59 años, es su mesonero desde hace 40 y revela: “Libertad Lamarque me dejó 50 bolívares de propina y… ¿Ricky Martin? 20 mil”.
Coordenadas: Avenida La Guairita, CC El Trolly, local 7, Las Mercedes. 991.6964

La Gran Piñata
Una historia larga como una serpentina

 Más de 120 mil niños caraqueños han celebrado —a lo largo de medio siglo— sus fiestas con las piñatas de este negocio, cuyos espacios tienen ese perfil “mágico” de lugar de centro de ciudad —está frente a la casa natal de El Libertador. Es curiosísimo apreciar cómo su mobiliario carece de vestigio moderno alguno. Sus piñatas, en cambio, sí están a la moda. Basta conversar con su propietario, Aquilino Navarro (80 años), para aproximarse a la evolución de los superhéroes infantiles: empezó vendiendo las de Tarzán, pasó por la Pantera Rosa, y ahora lo invaden Los Increíbles, Barney y una que otra figurita seductora para los más grandecitos. Todo cuarentón de Quinta Crespo y El Silencio que se precie destrozó las de Tarzán cuando costaban 100 bolívares. “Qué no he visto yo —exclama sabio Navarro. La primera semana que abrí me pedían piñatas de rinocerontes. ¡Era una locura!”. Los precios solidarios y la ubicación han sido sus aliados invencibles. El tiempo no le ha podido pegar ni un palo.
Coordenadas: Calle San Jacinto a Traposos, frente a la Plaza El Venezolano. Telf.: 424.9666

 
3 Comments

Posted by on July 26, 2005 in Venezolanisimos

 

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3 responses to “Caracas en su día, parte de su historia

  1. bichito

    October 15, 2005 at 2:07 pm

    NataliaExcelente este blog Felicitaciones, excelentes textosErnestoErnestoleon.comVisita cuando puedaswww.viejasfotosactuales.org

     
  2. Maria Nieves

    October 15, 2005 at 2:27 pm

    Gracias Ernesto, tu página es excelente, muy inspirada y trabajada de verdad. Viejas fotos actuales es un reservorio de imagenes en peligro de extinción Un saludoNima

     
  3. Unknown

    January 21, 2006 at 7:37 pm

    Vivo en Espana y tu pagina me trajo los recuerdos de aquello que TUVE que dejar hace 6 a#os.Que lastima que nos fuimos, pero que bueno que al menos una persona mantiene vivo ese espiritu y el recuerdo de aquello que nos hacia tan felices. Como dice el refran: Uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde.Un abrazo desde lejos,Enrique

     

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