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Tante Díaz el abuelo de Alonso

14 Jun
Cuando se colocan etiquetas siempre es díficil quitarlas, a Alonso le han endilgado la de lejano y antipatico, los que lo conocen dicen que no que siempre fue un chaval serio que conto con el apoyo familiar que ahorraban hasta dos años para poder cambiar de casco, su abuelo fue una pieza fundamental en el apoyo para forjar un campeón.

 
 
 

el nieto de tante

Ahora que todos presumen de haberle visto primero, Roberto Villar se limita a recordar casi con lágrimas en los ojos al abuelo materno de Fernando, Constantino Díaz, «Tante». Para Roberto, propietario del bar Casa Paulino, de La Manjoya, donde se creó la primera peña alonsista, Tante fue un apoyo fundamental en los primeros pasos automovilísticos de Fernando Alonso. Roberto Villar recuerda, por ejemplo, las apuestas que se cruzaba con Tante a costa de su nieto: «Muchos vinos le gané».

También alguna vez le tocó pagar a Roberto. Pero eso fue por desafiar al propio Fernando: «Una vez, en un circuito en Corvera, estaba cabreado porque no le salían las cosas. Me acerqué y le enseñé 750 pesetas, todo lo que tenía en el bolsillo en aquel momento. Le dije que si ganaba la carrera, se las daba. Y ganó el desgraciáu».

De las experiencias personales de Roberto Villar y Fernando Alonso podrían salir un montón de anécdotas: «Un día vino conmigo y mis hijos a la compra. Dejé el coche en doble fila con las llaves puestas y entré al supermercado. Cuando salí estaba 50 metros más abajo porque se había pasado al asiento del conductor y había quitado el freno de mano». Nada raro a la vista de su precocidad: «Era frecuente verle conducir en las rodillas de su padre».

 

Cada tarde de domingo, Villar acompañaba a Alonso, junto a sus padres y su abuelo, en su peregrinar por los circuitos asturianos. «De más guajín», explica, le cogía en brazos en los podios para que le colgaran el collar de laurel del vencedor. Competía contra gente de más edad y había que auparle», señala.

En los descansos de las competiciones, entre clasificación y clasificación, Villar cogía «una pelotina» que llevaba siempre en su coche y se ponía a «dar unos toques» con él. Una costumbre que no gustaba nada a José Luis, el padre de Fernando: «Me echaba unas bullas tremendas. Tenía miedo de que le fuera a pasar algo al guaje y no pudiera conducir».

Villar desvela que Alonso era «muy supersticioso». Sabedor de ello, un día decidió hacerle un regalo que le acompañase durante las carreras. Estaba en la Fórmula 3.000. «Le di un tríptico de plata con la Santina dentro, para que lo llevara en su monoplaza y le diera suerte». Pero el resultado no fue el esperado. «Al poco tiempo me dijo que no lo llevaba porque le había dado mala suerte».


 
El domigo también gano, la pole, la vuelta mas rápida y la carrera.

 
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Posted by on June 14, 2006 in Uncategorized

 

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