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Category Archives: Vidas de telenovela

Ligia Elena 25 años después

A veces surgen preguntas que resumiría…¿qué será de la vida de?…..surgen nombres….no me digas que Trino Mora ¿está vivo?……¿y Maritza Sayalero, es un ama de casa féliz?….¿Unai Amenabar?…Mari Carmen Sobrino ¿dónde está?….Irene Sáez sigue casada? …..Y…dime ¿qué sabes de Alba Roversi? Entonces he de hablar de Alba Roversi y hablar de Alba sin referirse a Ligia Elena no es hablar de Alba, tampoco sin referirse a Guillermo Dávila podríamos hablar de Alba Roversi.

Permanece en el disco duro de los venezolanos aquella magistral escena en la cual la menuda Ligia Elena (Alba Roversi) le hacía ascos a los ojos de un pescado frito cuando Nacho (Guillermo Dávila) le enseñaba a deglutirlos como si se tratara de un par de bombones con forma de corazón.

En qué andan


Ella: Divorciada con un hijo, Enrique José, de 18 años. Terminará de grabar Ciudad Bendita el año que viene. Gira nacional con la obra de teatro Confesiones de mujeres de 30 bajo la dirección de Héctor Manrique y funciones con el musical El Mundo de Oz, también de gira. En el espectáculo producido por Viviana Gibelli, Roversi interpreta a la Bruja mala, papel que se alterna con Gledys Ibarra, Lourdes Valera, Tania Sarabia, Elba Escobar y Sonia Villamizar.
Él:  También divorciado con dos hijas, María Elena (con Chiquinquirá Delgado) y Daniela, ambas con inclinación hacia la música. Actualmente, el otrora “Ídolo de esta generación” graba un disco, sigue componiendo y haciendo conciertos, pero de muy bajo perfil. “No me gusta andar gritando “aquí estoy, aquí estoy”, dice. Ha hecho algunos negocios como producir espectáculos y el año que viene hará un musical infantil donde probablemente incluya a sus hijas.

La telenovela los junta de nuevo “Yo sí me enamoré de Guillermo (Dávila)”, confiesa Alba Roversi, recordando sus años en la telenovela Ligia Elena de César Miguel Rondón. Más de dos décadas han pasado, Nacho fue la continuación de aquella historia de amor, y ahora la emblemática pareja está de vuelta como Maga y Macario en una de las tramas de Ciudad Bendita, de Leonardo Padrón.

“¿Pero cómo no enamorarse de Guillermo Dávila, el Musiquito? Lo que pasa es que cuando lo conocí a fondo dije: “mejor me arranco, me voy de aquí”, dice entre risas la actriz de 45 años. Guillermo Dávila, por su parte, confiesa que le escribió a su compañera aquella canción cuyo coro era: “Déjate amar como sólo lo puedo hacer yo¿”.

“Creo que se tardaron en ponernos como pareja de nuevo”, comenta Roversi. “Por eso ahora el regreso ha sido tan rico, la gente lo había esperado tanto y ese romance y ese recuerdo han vuelto a revivir”, agrega la actriz.

Guillermo Dávila trabajaba en una telenovela de Kiko Olivieri, cuyo productor era Tabaré Pérez, quien le propuso audicionar para el papel del joven músico. Alba Roversi venía de realizar su primer trabajo en televisión en María Fernanda, donde hacía pareja con Tony Rodríguez y cuyos protagonistas eran Flor Núñez y Daniel Lugo.

Los jóvenes se conocieron en el set de Ligia Elena. Dávila recuerda: “Yo la había visto en televisión y había dicho: Oye, está chévere la muchacha. Parecía un canario porque tenía las paticas flaquitas”. Ella lo recuerda a él como siempre: “Superdivertido, ameno, siempre fue y sigue siendo muy sabroso venir a trabajar con Guillermo, las grabaciones se convierten en una locura, él es muy desordenado”.

Dávila reconoce que las telenovelas que hizo junto con Roversi le sirvieron de plataforma en su carrera como cantautor. “Yo lo que traía era que afinaba y componía algunas canciones¿ pero esto fue como el cartel publicitario”, dice el artista.

Lo cierto es que el éxito tomó por sorpresa a aquellos dos jóvenes que, según reconocen, rompieron los esquemas de la telenovela tradicional. “Yo creo que ninguno de los dos tenía conciencia de ese atractivo que iba a tener una pareja tan veraz”, señala Dávila, mientras que su compañera añade: “Era romper un poco con el esquema tradicional de la telenovela rosa, fue la primera novela juvenil que se hizo en Venezuela, fresca, con full exteriores, era como más rebelde, vanguardista¿”.

Sobre la pareja protagónica de Ciudad Bendita, que tiende a repetir la fórmula de la joven enamorada de un músico, los actores coincidieron en alabar el trabajo de Marisa Román y Roque Valero, quienes, a su juicio, están rompiendo esquemas como lo hicieron ellos en su época.

Para la pareja, Ligia Elena y el Musiquito estarían juntos todavía, nunca divorciados como Maga y Macario. “Estuvieran casados y con nietos, ese era un amor demasiado bello”, asegura Roversi.

Al ser consultado, César Miguel Rondón comenta que los personajes tienen vida propia mientras se trabaja sobre ellos. “Esa fue una malandrada de Leo (Padrón). Tal vez ese era el final que les esperaba a Nacho y Ligia y Elena, no lo sé”.

Leonardo Padrón, por su parte, reconoce que efectivamente en el divorcio de la emblemática pareja hay un subtexto. “Se puede fabular, pero yo no lo urdí de esa manera”, dice.

Muchos recordarán que cuando Nacho rapta a Ligia Elena le enseña a la “cándida niña” a comerse los ojos del pescado frito, cómo pasar las espinas atragantadas con cambur, a jugar perinola¿ A la pregunta de si aún queda una espinita entre ambos, Guillermo Dávila responde: “Lo único que queda de pescado aquí son los ojos míos”.

Fuente:

El Universal

Venevision.net

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Posted by on November 11, 2006 in Vidas de telenovela

 

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Una venezolana en Fallas

 

Nuestra dulce y tierna caraqueñita, María Margarita Vargas y Santaella, estuvo invitada en Valencia (España) a la fiesta de Las Fallas, donde vistió el traje típico al costo de diceciocho mil euros exclusivamente diseñado para ella. Acompañada de su esposo Luis Alfonso.

La dulce duquesita de Anjou no dejó de impactar a los que la trataron y quedaron encantados con su cultura y simpatía, ella se había documentado sobre la tradicional fiesta. Se celebraron fiestas en su honor, en una de ellas apareció con un sugestivo traje negro y un aderezo de brillantes de los que ciegan la vista. La malvada suegra madrileña no hizo acto de presencia, estaría pasando el raton de la fiesta de cumpleaños a lo "Pasión de Gavilanes" que le organizó su novio cántabro, lustros atrás ella fue la fallera mayor infantil del régimen de su abuelo.

 
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Posted by on March 26, 2006 in Vidas de telenovela

 

Los secretos gastronómicos de Doña Amalia

Aunque ya Doña Amalia forma parte del firmamento de estrellas celestiales, éste artículo de Esperanza Márquez que publicaba en El Mundo lo tenía guardadito y que mejor que ponerlo en este nuestro espacio.
 Criada por su mamá para ser ama de casa, la “Doña” de la televisión venezolana no perdió la primera oportunidad que se le presentó para ingresar al arte dramático y desarrollar una carrera en cine, teatro y TV de 40 años. Sin embargo esa decisión no dejó afuera el gusto de Amalia Pérez Díaz por la cocina. Hoy, a sus 80 años, la actiz disfruta tanto frente a los fogones, como lo ha hecho ante las cámaras.

Foto: JESÚS CONTRERAS


 

El Mundo Sábado 01 de Febrero de 2003

Vivir
Amalia Pérez Díaz

ACTRIZ Con más de 40 años de experiencia en el mundo del teatro, el cine y la elevisión, próxima a cumplir 80 años de edad el 15 de junio de 2003, se nos presenta como una mujer que irradia juventud, alegría y optimismo. Chilena de nacimiento, vivió en Perú y se radicó en Venezuela luego de casarse con Manuel Enrique Pérez Díaz, músico y guitarrista venezolano

Esperanza Márquez

La conversación con doña Amalia Pérez Díaz la sostuvimos en su casa, de la cual nos abrió la puerta con su gentileza de siempre. Una casa, que comparte con su hija Amalyn, llena de recuerdos de viajes, libros de cocina, fotografías familiares y estatuillas que representan todos los premios que ha recibido en su larguísima carrera artística en nuestro país.

Amalia Pérez Díaz es uno de esos personajes que próxima a cumplir sus 80 años, lo que irradia es juventud, alegría, felicidad y agradecimiento a la vida por ser quien es.

La niñez

“Fui una niña que, según decía mi mamá, todo lo preguntaba, muy curiosa y quizás esa es una de las cosas que me ha servido para mi oficio de actriz, porque el actor que no es curioso para aprender cosas, se va quedando en un círculo de lo que sabe y se acabó”.

Amalia se educó en un colegio de monjas donde le enseñaron todas las artes que debe practicar una ama de casa: coser, tejer y bordar, y de la parte gastronómica se ocuparon de enseñarla su madre italiana y sus abuelos.

“Mi mamá me educó para ama de casa, hasta que llegó un momento en que hubo que buscar un camino para mí, para lograr más sueldo, y en el ‘come’ en el sur, si hay una persona más que sirva para el teatro, pues esa persona va”.

En nuestra cordial conversación con doña Amalia Pérez Díaz, siempre salpicada, adornada, aderezada por su buen humor y sus carcajadas, nos comenta que su vida ha sido siempre el trabajo.

“Quiere decir que mi niñez fue trabajo, mi juventud fue trabajo ya que comencé en el teatro a los 9 años. Yo soy tan trabajadora que no me recuerdo sino cuando estuve embarazada de descansar un poco. Siempre he trabajado, pero me gusta. Es decir que todo lo que hago, aunque no me guste, lo hago bien, pero trato en mi vida de hacer las cosas que me gustan para sentirme bien”.

La cocina

Doña Amalia ha cocinado desde que era una niña.

“En aquella época no había el dinero como para poner una cocinera, entonces… cocinas.

Mi madre daba clases de piano y yo cocinaba.

“A mí me gusta cocinar. Eso de que tú tienes cuatro elementos: cebolla, tomate, un poco de perejil, ajo y que te salga una salsa bien hecha, eso es encantador.

Es tan bueno como salir y ponerte frente a la pantalla y decir bien una cosa”.

Influencias gastronómicas

En cuanto a este tema de la cocina, nuestro personaje tiene tres influencias importantes: la italiana, la chilena y la peruana.

Se pone a hacer memoria de los platos que hacía y recuerda el plato típico chileno en sopas: la cazuela de aves, que tiene que salir barato porque es popular, pero que tiene su truquito: “Uno siempre hace una sopa con las presas de pollo y con eso hace el caldo. En Chile no, en Chile se cortan las presas, se fríen y después se hace el caldo.

¿Qué gana uno con eso?, sencillamente que el caldo salga limpiecito.

La cazuela lleva: pollo, papas, auyama o zapallo, vainitas cortadas finitas, arroz.

“Es un plato que después te puedes comer el pollo con una ensalada, y el caldo con el arroz y la vainita, y sacas las papas para la ensalada.

“La pobreza agudiza el intelecto, tienes que inventar. Por eso cuando veo esos cocineros en la televisión pienso que si tuviera cangrejos, atunes, salmones yo también cocinaría perfectamente bien”.

Esa mixtura de culturas de doña Amalia Pérez Díaz se refleja en la comida que sabe preparar ya que un mismo plato puede convertirse en chileno o en italiano, según le varíe algún ingrediente.

“Si tienes caraotas rojas, haces unas caraotas con auyama y jojoto y salsa de tomate y eso es a la chilena, pero si la hago a la italiana hago las caraotas rojas con salsa de tomate y le pongo, cuando ya va a estar, cualquier pasta cortada y se llama ‘pasta e fagioli’”.

Sin embargo, el plato preferido de la familia es y era la pasta.

En este sentido nos comenta que hay variedades infinitas de salsas que se pueden hacer con pastas: “Un día lo haces con tomate, otro con atún, otra que yo hago cuando me sobran caraotas blancas y hago una jardinera, una salsa campesina. Lleva tomate, todas las hierbas sin ex ceptuar la albahaca, caraotas blancas…”.

En Venezuela

Amalia Pérez Díaz no se confiesa apasionada de las arepas, prefiere su pan de trigo.

“Pero los bollos pelones me encantan y hago unas hallacas muy recontrabuenas, porque yo estoy integrada a este país”.

Sin embargo, cuando llegó casada con Manuel Enrique Pérez Díaz, muy joven, no comprendió del todo bien la manera campechana de ser del venezolano. Se horrorizaba de que la gente se hablara en voz alta de una acera a otra, pero hubo algo que la cautivó.

“Me encantaba era ir de visita porque me parecía hermosísimo el comportamiento del ama de casa venezolana que te venía inmediatamente con una bandejita, con su mantelito, su café y su vaso de agua, sin preguntar, y si había más amistad, te traían tu dulcito. Era encantador, hermosísimo y poco a poco me fui enamorando, pero claro…

yo todavía no grito de una acera a otra”.

Seguimos nuestra conversación con esta mujer que nos llenó de optimismo y nos contagió su juventud. Una mujer excepcional que siempre ha sido feliz porque ha sido conforme, porque “camina con el viento”; porque sabe muchas cosas por su curiosidad, porque se divierte igual asistiendo al ballet, a una sinfónica, a una ópera o viendo un programa deportivo en la televisión; porque ya va a cumplir 50 años trabajando en Radio Caracas Televisión; porque tiene amigos con quienes puede conversar de libros, de teatro, de cine, con quienes se puede comunicar y compartir su mesa.

“Lo que te hace sentir bien es el respeto de los demás, y para que te respeten, primero tienes que respetar lo que estás haciendo, y esa ha sido mi pauta para la vida y se lo he enseñado a mis hijos y lo enseñaré hasta los bisnietos”.

Así terminamos nuestra conversación con doña Amalia Pérez Díaz una mujer muy apegada a lo que es la vida, que no le agrada andar en vilo, le gusta pisar la tierra, no cree en cuentos, ni sueña con cosas imposibles y que su plato preferido es arroz blanco con dos huevos fritos y un contorno de plátanos fritos.

“Sé hasta dónde llega mi capacidad y con eso me basta”.

LA RECETA

Ceviche peruano

Ingredientes básicos:

  • Filetes de mero o pargo (sin espinas)
  • Limones (según cantidad)
  • Cebolla a la juliana (según cantidad)
  • Sal al gusto
  • Aceite de oliva Presentación:
  • Lechuga fresca (para nido)
  • Pimentón en tiritas
  • Batatas sancochadas en rodajas
  • Jojotos en ruedas
  • Perejil picadito y en ramas Realización: Picar en tiritas o en cuadritos el pescado.

Lavar y echarle sal abundante. Hervir agua suficiente. Cuando esté hirviendo, verter el pescado, revolver para que se blanquee y sacar rápidamente. Colar muy bien.

Sacar jugo de limones frescos en cantidad suficiente para que cubra el pescado, añadir la cebolla bien picadita (finita), llevar a la nevera y dejar por unas 3 ó 4 horas para que se cocine el pescado en el jugo. Mover de cuando en cuando.

Al momento de servir, hacer un nido de lechugas sobre el cual se coloca el pescado ya listo, se le añade el perejil picadito, las tiritas de pimentón y un chorrito de aceite de oliva (crudo). Se adorna con las ruedas de batatas y jojoto y ramitas de perejil.

En el Perú le añaden “rocoto”, un pimentón muy picante. Calcular un filete mediano por persona.

http://www.elmundo.com.ve/ediciones/2003/02/01/f-mun.asp

 

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Moda contra la pava real

Las pulseras contra la pava causaran furor este verano, la casa real se apunta a ella. Vemos a la S.A.R la reina Sofia de España luciendolas en el bautizo de Irene. De que vuelan, vuelan.
 
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Posted by on July 21, 2005 in Vidas de telenovela

 

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Eduardo Serrano

Eduardo Serrano dicta cátedra como actor desde Miami en “Anita no te rajes”

“Las novelas venezolanas no crean parejas”

El actor se estrena en las tablas de Nueva York. Critica la poca calidad actoral de la generación de relevo venezolana. Expresa que las estaciones televisivas abandonaron la idea de producir historias de avanzada como se logró hacer en la década de los 80’. Asume su nuevo papel con gran profesionalismo.

Texto:Arminda Rincón / Foto: Cortesia RCTV

Convencido de que sus hijos, Miguel Eduardo y Leonardo Andrés -de 8 y 4 años de edad respectivamente- son su mejor fuente de la juventud, Eduardo Serrano se considera el eterno galán de la pantalla chica venezolana y cuyo triunfo disfruta hoy en Miami.

En “Anita no te rajes” confirma que posee una buena estrella, la cual lo acompañó desde que debutó en la televisión venezolana, esa misma suerte que siempre le entregó los personajes de peso en las 39 telenovelas en las que participó.

Con su voz pausada y carácter formal, sin dejar a un lado la jovialidad cuando recuerda Caracas y El Ávila, Serrano atendió a FACETAS desde su hogar en Miami, la ciudad más tropical de los Estados Unidos y en la que vive relajado, “pero sin dejar de trabajar”.

Anunció que, junto con otros actores como Marcelo Cezán y Elluz Peraza, iniciará, en Nueva York, una gira por el coloso americano con la pieza teatral “La movida”, cumpliéndose así uno de los sueños del artista. También dijo que comenzará las grabaciones de una serie de unitarios realizados por Telemundo y en agosto participará en otra telenovela, compromisos laborales que le garantizan la estabilidad que a sus casi 60 años necesita.

– ¿Se considera el primer actor de la pantalla venezolana?

– Por edad me toca asumir ese rol, lo cual me satisface. Mirando hacia atrás tuve la oportunidad de comenzar como galancete, luego fui galán, después actor y ahora soy primer actor. Dios me ha dado vida y salud para enfrentar una larga trayectoria artística.

– ¿Por qué decidió mudarse a Miami? ¿En Venezuela ya no hay más historias que protagonizar?

– Salí de Venezuela por compromisos laborales con Fonovideo, pero al final surgió la invitación de RTI Colombia y de Telemundo para participar en “Anita…” Acepté de inmediato porque el libreto de Valentina Párraga me encantó. Como no quería estar separado de mi familia por mucho tiempo, decidí traerlos y ya tenemos dos años radicados en estas tierras. Pero extraño a mi familia en Venezuela, esas caminatas por El Ávila y la espontaneidad de mi gente.

– Sus seguidores lo ven como un galán de todos los tiempos. ¿Cómo hace para mantenerse en forma?

– Realmente no he hecho nada para mantenerme en forma. Trato de alimentarme bien. Mi único pecado es el cigarrillo.

– ¿Esta es la mejor etapa de su vida?

– Yo creo que vivir del pasado y del recuerdo es bueno para sentir bonitas nostalgias y saborear las emociones vividas. Pero mi tiempo presente, que en definitiva resulta mi vida, es el mejor. La vida no fue ayer, ni es mañana, sencillamente es hoy. El sonido de mis niños al jugar, el amor de mi esposa Haidy Velásquez y mi trabajo son mi verdadero presente.

– ¿Cuál es el perfil de Emiliano en “Anita no te rajes”?

– Es un hombre que dedicó su vida, energía y dinero para sacar adelante a sus dos hijos. Parece ser un hombre amargado, pero en realidad sólo trata de decir las cosas como son. Él es verdad.

– Trabaja con algunos venezolanos en el set de grabación. ¿Cómo fue el detrás de cámaras?

– Fue delicioso. Siempre he tenido la suerte de formar parte de elencos en los cuales el amor y el respeto desempeñan una función importante. La experiencia con los actores colombianos fue excelente porque son muy preparados y cultos. Los mexicanos que estuvieron allí se convirtieron en mis grandes amigos. Creo que eso se tradujo en pantalla porque la telenovela fue muy exitosa.

– ¿Cómo se observan las producciones venezolanas desde el exterior?

– Tengo que ser sincero: se ha descuidado mucho la producción. Luego de los primeros capítulos, no ofrecen al televidente buenos exteriores y se encierran en el estudio. Son muy poco competitivas con respecto a lo que se está haciendo en México, Colombia y Miami.

– ¿Qué puede decir de la actual generación de actores venezolanos?

– Creo que son maltratados porque no tienen quien los dirija, ni poseen una base actoral sólida que los respalde. Los lanzan al ruedo en condiciones muy desventajosas y obligatoriamente tienen que hacerlo bien. Uno aquí escucha opiniones como: “Es que esos actores de ahora no convencen”. Resulta que el problema es que ellos no tienen ni las armas, ni la experiencia que les garanticen credibilidad. El nivel, en general, es deficiente porque el trabajo es repetitivo. No hay definiciones, ni perfiles de personajes marcados en los cuales se pueda apreciar el trabajo del actor. No se les puede negar que proyectan una buena imagen, pero nada más.

– ¿Qué pasa con la academia?

– Pareciera que ahora la formación no existe en Venezuela. Los veteranos tuvimos la oportunidad de cursar en escuelas con hombres como Nicolás Curiel y Gilberto Pinto. Hicimos teatro y nos codeamos con grandes directores. Hoy día, los entrenan para trabajar en la televisión y ese no es el compromiso del actor. Nuestro compromiso es actuar no importa donde: bien en el cine, en el teatro, en la televisión o en la calle. Lo que cambia es el medio. Hay que formar actores que representen con dignidad esta bella profesión, para que el público los admire no sólo por sus músculos o sus melenas fabulosas.

– ¿Si tuviera que recomendar a un joven actor venezolano para participar en una buena telenovela a quién nombraría?

– Bueno… a Jonathan Montenegro y a Juan Carlos Alarcón. Indudablemente, y por encima de todas las damas jóvenes de Venezuela, Daniela Alvarado debería estar en el exterior haciendo un gran trabajo porque es una excelente actriz. Son pocos los que puedo mencionar porque la memoria me falla.

– En “Anita no te rajes” tiene un hijo a quien critica por vivir de las apariencias y olvidar los orígenes humildes de la familia. ¿Qué valores les inculca a sus hijos?

-La honestidad por encima de todo. Que se planteen la vida como un objetivo a alcanzar a través del esfuerzo. Que tengan dignidad como seres humanos.

– ¿Cómo es Eduardo Serrano detrás de las cámaras?

– Luego de finalizar las grabaciones de la telenovela, me entrego por entero a mi vida personal. Tengo el compromiso de llevar a mis niños a sus actividades extraescolares como el fútbol.

– ¿Cómo recuerda los años 80 desde el punto de vista profesional?

– Esa década heredó un gran romanticismo, originado en los años 60. Todo se hacía por amor y orgullo. Los actores sentíamos un gran respeto por el público. Se produjeron buenas historias que el televidente jamás olvidará. La televisión era de avanzada. Hoy todo ha cambiado; se abandonó esa búsqueda por ir de manera directa a complacer el rating. Y a veces esos números no hablan de calidad.

– ¿Podría mencionar las mejores historias en las que ha participado?

– Las “Amazonas” marcó mi vida de forma definitiva. También recuerdo “Simplemente María”, “Emilia”, “Julia”, “Eternamente tuya”, “La inolvidable”, “Mujercitas”, “Viva la pepa”, “Juana, la virgen” y “Anita no te rajes”. He participado en unas 39 telenovelas en las cuales ratifiqué mi credibilidad como actor ante el público.

– ¿Es difícil lograr la química como la que usted e Hilda Carrero lograron en la pantalla chica?

– Hicimos nueve telenovelas juntos, hecho que nos dio la oportunidad de identificarnos con el público como la pareja oficial de la televisión nacional. Eso no sucede todos los días. Quedará para la historia la química que logramos en la pantalla. Las novelas venezolanas de hoy no crean parejas, pues la selección de los actores depende de la información que arrojen los “focus group”, esos estudios que dicen lo que supuestamente quiere el público.

– Después de tantos éxitos ¿cuáles son sus ilusiones?

– Tener años de vida por delante para ver crecer a mis hijos. Eso es lo que más anhelo.

– Si tuviera que hacer un balance de su vida ¿cómo sería?

– Muy positivo. Mi vida ha sido un mar de muchas felicidades y muy pocas amarguras. He disfrutado de grandes amores, entre ellos el de mi esposa e hijos.

– ¿Qué le diría a los seguidores de “Anita…” para que no se despeguen de la pantalla” de Rctv?

– Que no se la pierdan porque es una historia que no los defraudará.

Frases sueltas

 

 

“Hilda Carrero era una mujer perfecta. Era la profesional, la amiga, era el buen humor, el carácter, la exigencia, y una persona preparada para lo que tenía que enfrentar”.

“Cuando Colón se marchó de Venezuela ya yo tenía como quince días trabajando en el medio”.

“Estoy convencido de que si todos los venezolanos fuéramos zulianos, nuestro país sería mejor. Lo digo de corazón, porque el zuliano siente arraigo por su tierra, por su Chinita, por su música, y por su región, valores que todos deberíamos envidiar”.

Fuente: Revista Facetas (www.panodi.con) 22/05/05

 
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Posted by on May 22, 2005 in Frandula y Frivolidades, Vidas de telenovela

 

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