RSS

Category Archives: Lugares añorados

“10 años y ahora es cuando”

Valentina Quintero la viajera venezolana más famosa, , presentó su nueva guía de turismo “Valentira Quintero 2006-2007”.

Esta nueva versión 2006-2007, el turista disfrutará de un contenido lleno de numerosas mejoras, variedad de información, los mejores lugares y servicios, cosas para ver, comer, rango de precios y un sin fin de lugares que visitar, agregado a los comentarios de Valentina.

Acompañada por su hija Arianna, la famosa animadora de Bitácora, reunió en los espacios del Planetario Humboldt, a medios de comunicación, amigos y allegados para presentar su nueva guía, donde con la frase “10 años y ahora es cuando”, invita a sus lectores a conocer más de Venezuela.

Secciones que son Cómo llegar, Sitios para visitar, Regalos de la naturaleza, Sitios para comer, Para dormir y Para curucutear. También hay secciones nuevas como Los impelables, que son las cosas que tienes que hacer o visitar allá porque si no, no has estado; Las suculencias, que son las cosas más ricas que se preparan ahí; y Tiempo para mirar, que son esos sitios en los que tienes que pararte sólo para gozarte el paisaje”. El resultado se resume en 840 páginas más didácticas, siempre con el diseño de su hermano Antonio Quintero y las fotos de Pablo Krisch.

¿UN SITIO DE VENEZUELA AL QUE NO TE CANSAS DE VOLVER?
Varios. Paria, el llano, la Gran Sabana. Y Caruao también, porque allá viven mi papá y mi mamá.
DE VENTA EN:
LOCATEL, LIBRERÍAS LAS NOVEDADES, NACHO Y TECNICIENCIA.

PRECIO: 59.500 BOLÍVARES. EDITORIAL ARTE

Advertisements
 
Leave a comment

Posted by on October 2, 2005 in Lugares añorados

 

La bodeguitas tradicionales en peligro de extinción

Nereida Oviedo. Fotos: Miguel Arias (http://www.el-aragueno.com/intermezzo.htm)

 

Pedro Alvarado en su bodega de la calle Campo Elías cruce con Bermúdez (Palo Negro).

Necesitas velas de sebo, aceite de coco, aceite de almendra, tabaco en rama, chimó, degustar el rico carato preparado por Celita López; todo esto y mucho más de tradición palonegrense puedes encontrar en "La Bodega de Pedro Juan", situada en la calle Campo Elías cruce con Bermúdez de la populosa ciudad Palo Negro, estado Aragua (Venezuela).

Esta bodega se pronuncia con mayúscula, ya que fue fundada por Don Pedro Juan Alvarado hace más de 50 años y aún hoy conserva una gran variedad de productos de los años 1940, que se entremezclan con los productos producidos en la era moderna.

Don Pedro Juan, nació en el mismo lugar donde construyó su bodega, en un rancho de paja, barro y caña brava, un día 23 de octubre de 1926. "Soy hijo de un solo palo, porque mi madre Juana Josefa Alvarado fue mi madre y mi padre", dice al preguntarle quiénes fueron sus padres.

Sus hijos crecieron viendo a Don Pedro atender y surtir la bodega, así como conocieron a innumerables personalidades que acudían en busca no sólo de los productos tradicionales, sino también de los que se fueron introduciendo con el devenir del tiempo.

-¿Don Pedro, cómo ha hecho para mantener la leña, el chimó, el tabaco y otro productos tradicionales que evidentemente han sido sustituidos con la modernidad?

-Para mí siempre ha sido importante que la bodega mantenga su tradición, aunque acepto lo moderno y lo vendo, pero esto no ha cambiado su imagen de tradición, por ejemplo no he permitido la remodelación de la bodega, la conservo igual, con sus paredes de adobes de arcilla, así permanecerá por siempre y por supuesto que además debe ser permanente la venta de la leña, la miel de abeja, aceite de coco y los otros productos que ya has mencionado, para ello tengo contacto con personas que me suministran lo necesario.

-Pero veo que le ha instalado rejas a toda la bodega ¿porque? ¿Esto no desmejora lo tradicional?

-Realmente sí y me duele haber tenido que enrejar la bodega, pero es que con la era moderna llegó la inseguridad, flagelo que me ha atacado fuertemente, hasta el punto de haber sido robado 13 veces en dos meses, tenía que buscar la forma para que los amigos de lo ajeno no me visitaran y lamentablemente el hierro era la manera más efectiva.

-¿Qué añora de los años de su juventud?

-La honradez, antes un compadre era un hermano; había respeto por la familia; por la amistad, todo esto se ha perdido. Se acabó el amor por lo nuestro; a la gente le importa muy poco depositar la basura en las calles, romper las áreas verdes, por ejemplo de la Plaza Bolívar. Hemos perdido mucho, ojalá nuestros gobernantes pudieran acabar este mal, que nos afecta a todos por igual.

-Don Pedro, ¿cuáles son los productos tradicionales que realmente la gente puede venir a buscar a "La Bodega de Pedro Juan" que seguro van a encontrar?

-Muchos, para degustar: el carato, majarete, pan de horno y dulce de leche. Para cocinar: leña, kerosén, mecha para cocinas de kerosén, vara de vera para asar carne. Para remedios o belleza: aceite de coco, aceite de almendra, vela de cebo. Para descansar y divertirse, hamacas, cuatro y maracas. Para la comodidad: alpargatas, abanicos y otras cosas muy tradicionales pero de gran utilidad para el pueblo moderno, que muchas veces buscan lo de antes por su efectividad en el uso.

 
Leave a comment

Posted by on September 28, 2005 in Lugares añorados

 

Porrúa la sucursal de Venezuela en Asturias

La localidad Asturiana de Porrúa ha ganado este año el Premio Principe de Asturias al Pueblo Ejemplar, los Principes entregarán el galardon el día 22 de Octubre.
Porrua se encuentra ubicado en el Oriente de Asturias y pertenece al municipio de Llanes. No hay una casa en Porrúa que no tenga o haya tenido un emigrante a Venezuela, de hecho años atrás la mitad del pueblo se decía que estaba en Venezuela.
 

Porrúa recibirá a los Príncipes bajo un imponente aguacate centenario

Porrúa (Llanes),
Ramón DÍAZ

Porrúa, «Pueblo ejemplar» de este año, recibirá a los Príncipes de Asturias el próximo 22 de octubre en un lugar idílico: bajo un enorme aguacate que cumplirá 100 años en 2006 y que tiene un perímetro de 7,20 metros. El árbol está situado en la huerta Llacín, junto al Museo Etnográfico del Oriente de Asturias, uno de los grandes logros de los vecinos de este pueblo llanisco.

La localidad llanisca organizará en 2008 los actos del programa «Pueblo Cultural de Europa»
 

 

Fuente: www.lne.es

http://www.porrua.net/

 
1 Comment

Posted by on September 17, 2005 in Lugares añorados

 

Frescura de Los Andes en Maracaibo

 

 “¡Metan más a las bolsas, todo está en mil bolívares. Váyanse contentos a su casa. No tenga miedo y agarre lo que pueda, que ya nos vamos!”, dice el dueño del local.

 

Desde hace unos ochos años, campesinos, comerciantes y cooperativistas de Mérida, Trujillo y Táchira viajan cada fin de semana a Maracaibo y la Costa Oriental del Lago para ofrecer el producto de sus huertos. Los precios de las frutas y verduras son comercializados entre 850 y 1.900 bolívares el kilo. “Ver las hortalizas da la sensación de salud”, aseguró Rosana López, ama de casa que compra en San Jacinto.
“Vendemos barato a un solo precio”, afirmó Gustavo Cano, trujillano, miembro de la Cooperativa La Montaña.
Texto: Deivis Rodríguez
Todos los jueves en la tarde, y desde hace ocho años, una improvisada estructura se levanta en un terreno abandonado de la urbanización San Jacinto. Lo que antes estaba vacío se ve invadido, en instantes, por 14 mesones, ocho mesas, decenas sacos de nailon y cajas de madera. Ya a las 7:00 am, las personas se aglomeran en la entrada del recinto para adquirir las frutas, verduras y hortalizas con olor andino.
En menos de tres horas 11 hombres, cuatro andinos y siete marabinos, se dan a la maratónica tarea de descargar cinco camiones de hortalizas, provenientes de Trujillo. Todos acomodan con suma prontitud las legumbres que, en breves instantes, los clientes se llevarán a sus hogares.
“La única regla aquí es que los mismos compradores traigan sus bolsas para meter las verduras y frutas. En particular, nosotros vendemos por kilo, es decir, todo lo que el cliente agarre se pesa y cobra en precios que oscilan entre los 850 y 1.900 bolívares. Durante los días de venta más de 2.000 personas visitan el negocio”, añadió Gustavo Cano, trujillano miembro de la Cooperativa La Montaña, encargada de comercializar los rubros agrícolas en Maracaibo.
Como un bazar, las personas se amontonan en cada uno de los mesones de madera y hierro. La vista de María Mora, de 85 años, se pierde entre 25 hortalizas, entre las que destacan las zanahorias, tomates, pimentones, remolachas, apios y pepinos del lugar. A pesar de su edad, ella se adelanta a todos los asistentes para tomar los mejores vegetales del lugar.
“Agarro cuanto pueda meter en mi saco de fique. Todo lo que se vende tiene ese característico olor a campo, tierra, y vida. Por eso prefiero venir para acá, porque lo que se vende es fresco. Casi siempre lo que compro me sale en 10.000 bolívares, esas provisiones me bastan para los siete días de la semana”, opinó Mora.
Siembra
Cada martes, Gustavo y sus compañeros, visitan sus cosechas para seleccionar las verduras que trasladarán a Maracaibo. “Eso es un proceso duro porque tenemos que escoger lo mejor que está sembrado en la tierra. En los dos días siguientes empacamos la mercancía y la montamos en los camiones, otros productos del campo se los compramos a varias familias agricultoras de la zona”, aseguró Cano.
Según el cooperativista, cada familia se encarga de cuidar los huertos y granjas. “Todo se produce en lugares muy fríos, específicamente en los pueblos aledaños a Jajó. Lo característico de esos grupos es que todos trabajan, desde el más chico hasta los abuelos. Mientras unos colocan las semillas, otros las riegan, algunos extraen los frutos del suelo y, al final, las amas de casa les quitan las raíces”.
Luego de siete horas de viaje, los jueves en la tarde, los andinos arriban a la ciudad marabina. A su llegada los esperan algunos trabajadores de la zona, para armar el minicentro comercial.
“Allí es cuando empezamos a poner cada cosa en su lugar. Los muchachos arman los mesones, ponen los pesos y limpian el terreno. Ya en el día, la mayoría trabaja cambiando la mercancía que se agota y atendiendo a los clientes”, dijo el vendedor, Roberto Gómez.
Cordialidad
Entre el bullicio de un radio a todo volumen y la conversación de los clientes, cada cierto tiempo Cano toma un micrófono para anunciar la rebaja de los productos.
“¡Metan más a las bolsas, todo está en mil bolívares. Váyanse contentos a su casa. No tenga miedo y agarre lo que pueda, que ya nos vamos!”, dice el dueño del local.
Al unísono, los compradores se apresuran a tomar lo que puedan. “Lo que más me gusta es el color de las verduras, ya que se aprecian muy llamativas. Verlas da la sensación a salud y frescura, es algo que no se observa en otros lados”, dijo Rosana López, ama de casa.
Rocío Cordero, de 31 años, aseguró que el sistema de autoservicio es lo que más le agrada. “Aquí escojo a mi preferencia y todo tiene un precio único. El trato de los vendedores es respetuoso”, apuntó.
Para Cano, el secreto y la prosperidad del negocio se encuentra en una sola fórmula. “Lo que buscamos es brindarle comodidad y honradez a las personas. Somos personas muy trabajadoras que así nos ganamos la vida, llevando productos del campo a las casas marabinas”.
Después de 48 horas de continua labor, cinco camiones dejan atrás un terreno vacío. El bullicio, las conversaciones de la gente, los pesos, hortalizas, verduras y frutas nuevamente se encontrarán en San Jacinto, el próximo quinto día de la semana.

 
Leave a comment

Posted by on September 10, 2005 in Lugares añorados

 

El Ävila tiene una Web

FOTOGRAFÍA RAMÓN LEPAGE

 

EL ÁVILA

Más de 200 especies de aves conviven en el santuario natural preferido por los caraqueños. Su naturaleza no sólo otorga un gran número de rutas para escapar del mundanal ruido urbano, sino que regala inspiración de la más pura. Si no, pregúntenle a Ilan Chester o a Manuel Cabré

 

 

Javier Mazparrote, ingeniero electrónico de profesión, creó en 1997 una página web dedicada a El Ávila (http://www.el-avila.com).

La afición no surgió de sus trayectos semanales al Humboldt, pues ya en sus días de estudiante del colegio Santo Tomás de Villanueva mostraba interés por la montaña.

“Quise hacerle un homenaje. Mi idea es que las personas se motiven a visitarla, quererla y sobre todo cuidarla”, explica.

Lugares de interés, algunas de las rutas más comunes y datos sobres las especies que conforman la flora y la fauna del lugar son algunos de los temas que aborda en el sitio web: “Hay muy poca información sobre el cerro. De hecho creo que el mío es el único portal independiente dedicado completamente a El Ávila”.

Fuentes: Revista Todo en Domingo, Diario El Nacional

http://www.el-avila.com

 

 

 
Leave a comment

Posted by on August 28, 2005 in Lugares añorados

 

Tags: , ,

Flores de Galipán

Galipán crece en Caracas

Con 40 quioscos, los expendedores de flores del poblado avileño señalan que han aumentado la demanda, muy mermada a raiz de los deslaves de 1999 y la crisis económica
(Foto Carlos Hernández)

Tras los deslaves de 1999, el pueblo del Avila entendió que debe levantarse no sólo a través del cultivo y la venta de sus productos, sino también al incentivar el turismo hacia sus majestuosas alturas

ELIZABETH DE ORNELAS

EL UNIVERSAL

La atiborrada Caracas, llena de humo, trabajadores informales ocupando las deterioradas aceras y la basura, le abre espacio al romanticismo o a los detalles de cariño con la presencia de los quioscos de flores, los cuales llenan de vida, aroma y colores pequeñas áreas de la ciudad que parecen inmunes a las condiciones circundantes.

Sólo en el municipio Libertador, la Asociación de Expendedores de Flores de Galipán ha instalado 40 establecimientos de estilo colonial en su mayoría, como manera de colocar directamente su aromático y colorido producto entre los consumidores.

Asegura el presidente de esa organización, Gilberto González, que ese número de quioscos “son suficientes” para atender la demanda y colocar la producción floral del poblado avileño.

Igualmente indicó que sus asociados se cuidan de no invadir los espacios de los peatones, así como de cuidar sus parcelas y alrededores de las avenidas que ocupan los puestos de flores.

“Se les exige a los miembros tener una papelera, así como sacar la bolsa de basura en el horario de recolección o botarla en los contenedores para que no demos una mala imagen”, señala González.

Todo con cuidado

 

El jefe galipanero aseveró que los galipaneros son conservacionistas y ambientalistas.

“Cuando botamos el agua por el alcantarillado nos aseguramos de que no tenga residuos florales para no taparlo. Cuando es tiempo de sequía aprovechamos el agua de los tobos para regar las matas y árboles que tenemos alrededor en las macetas o paseos”, señala. Todo es parte de una estrategia que, como dice, los hace ecologistas por vocación.

Flor de pocos pétalos

 

El mercado natural de los artesanos y sembradores de flores de Galipán es, desde hace siglos, Caracas.

Inicialmente su campo de acción fue Libertador por el gran número de iglesias y templos que posee. No obstante, con el correr de los años han buscado acercarle este natural producto a todos los capitalinos, pero el camino hacia las extensiones de la ciudad ha sido más empinado que aquel que se toma para llegar a este pueblo en el Avila.

“Es difícil porque hay que adecuar las normas”, dijo al señalar que ha logrado que en Baruta y Sucre se modificaran las respectivas ordenanzas para darles cabida. En cada uno de estos municipios la asociación de expendedores de flores de Galipán tiene cinco quioscos.

Mientras en Chacao la situación es más complicada porque en su estatuto pese a que se les cataloga no se les da entrada a nuevos establecimientos desde 1998.

“Chacao es un muy buen mercado. Sus habitantes se trasladan hasta Libertador o Sucre para adquirir nuestras flores”, dijo al resaltar que sus productos son del día.

“Entregamos calidad a nuestros consumidores, además les ahorramos tiempo y dinero”, manifestó.

La oferta de sus productos se centra principalmente en las rosas traídas de los estados Miranda y andinos (Mérida, Táchira y Trujillo); del primero también consiguen crisantemos, aves del paraíso y claveles. Mientras, de Galipán bajan cotidianamente lirios, calas y girasoles, las flores que mejor se dan en esas tierras avileñas.

Para acercarse al público, en sus inicios se centraron en promover la instalación de quioscos de estilo colonial, “pero nos percatamos de que debíamos adecuarnos a la arquitectura del lugar, por lo que creamos los modernos”.

Añadió que se han dado cuenta de que para alcanzar sus objetivos debían asociarse y luchar juntos, pero asegura que no es suficiente, por lo que se están inscribiendo para competir en las próximas elecciones de concejales. “Es la única forma de ver que nuestras propuestas lleguen por lo menos a ser discutidas”, señala el vocero.

Opinó que el clima político los afectó.

“Yo llevaba mi estadística y antes de que se caldearan los ánimos les vendía flores a por lo menos cien personas. Hoy por hoy, me vienen si acaso la mitad”, señala. Además de la crisis política, en la crisis económica uno de los primeros rubros que se omiten cuando el bolsillo comienza a apretarse es el de la belleza, y las flores, por supuesto, son víctimas estelares de ella.

Pueblo cultivado

 

De acuerdo con González, los pobladores de Galipán siempre se han dedicado a la siembra de distintos tipos de flores.

No obstante, la vaguada de 1999 generó que parte de la cosecha se perdiera y que una parte del rico suelo de la majestuosa montaña se erosionara, haciéndolo no apto para la siembra.

“Nos propusimos echar para adelante y así lo hicimos”, dijo este artesano y expendedor, quien lleva más de treinta años en el mercado. Expuso que quienes se retiraron de la actividad de la floricultura abrieron posadas para recibir al turista.

Igualmente, otros abrieron sus pequeños negocios en la montaña y extendieron el concepto al ofrecer “fresas, duraznos e higos, que nada tienen que envidiar a la Colonia Tovar”, afirmó.

 
Leave a comment

Posted by on May 22, 2005 in Lugares añorados

 

Tags: ,

Vidas de Mercado

Teresa Maldonado

Vidas de mercado

Desde las cinco de la mañana en los mercados municipales de Caracas
comienza la vida. Un concierto de voces anuncia: “¡Queso telita del llano! ¡Miel pura de abeja! ¡Maíz tierno molido!”. Flores, legumbres, carnes e indumentaria que recrean la vista, despiertan el paladar y consienten al bolsillo.
Acompáñenos en este recorrido de aromas, colores y recuerdos.
Pablo Blanco. Fotos: Leo Alvarez
Asistentes de fotografía: Mariana Green y Natalia Marcou

Catia
El imperio de las flores
Fundado en 1951. Nardos para San José, crisantemos para Ochún, cola de caballo para los riñones, uña de gato para la circulación, zábila para el asma, manzanilla para los nervios. Destrancadera, abrecaminos, buena suerte, cundeamor. Ofrendas milenarias, eternos rituales, curaciones caseras. Para todo esto, el Mercado de Catia tiene flores. De eso saben las hermanas Meneses, con 37 años en el lugar en donde han hecho amigos, y sobre todo, clientes. “Dejamos los problemas en casa porque las flores necesitan armonía para estar bellas, como las dueñas”. Varios negocios más adelante, Prisca Maldonado, asegura que lo que más vende es la fruta del noni; una planta natural de la que se dice que cura el cáncer. “A 12 mil bolívares el kilo y a 20 mil el brebaje preparado. Cuatro dedos en la mañana y cuatro en la noche”. El puesto de huevos y delicateses alberga a María, una joven portuguesa con un aire a Penélope Cruz. “¿A Penélope Cruz? Por favor mi amor, ella no sabe tratar con el público. Además, yo soy más bonita”. Terminando el recorrido nos encontramos con María Adoración de Gorrín, “la chama”; una señora de las Islas Canarias con casi 50 años en la zona de las aves beneficiadas. “Aquí me enamoré, me casé y ahora tengo nietos. Es que en este sitio más que por el dinero, uno trabaja por el corazón”.

Venancio Castillo

Desde Carayaca en burro. Yucas, papas y ocumos bordean el altar de la virgen de Fátima que tiene en su puesto el señor Venancio Castillo, quien tiene 40 años en Mercatia. “No soy portugués pero también creo en ella. Yo soy de Carayaca, y comencé en este negocio a los 11 años, ayudando a mi papá cuando se traía la mercancía desde allá en burro. Cuando él enfermó, yo tuve que hacerme cargo de este asunto.

“Aquí he vivido de todo. En los 60, disfrutaba del desfile de carnaval que recorría todo el bulevar de Catia. Uno podía caminar tranquilo por la calle hasta las tres de la mañana. Es que yo no me perdía un templete. Imagínate que vi, en vivo, al Sexteto Juventud, Celia Cruz, Dilia Castillo y Daniel Santos. También me acuerdo del terremoto del 67, que aquí en el mercado, lo que tumbó fue una pared. ¿Anécdotas aquí? Todas son buenas”.

Carmen de Arguello

Quinta Crespo
Oasis de legumbres
Fundado en 1951. Zanahorias, remolachas, vainitas, repollo, tomates, cebollas, pimentones, ajíes y pepinos llegan de Mérida, de Coche y de Los Teques. Todo va directamente a los expendios de legumbres, regentados, en su mayoría, por españoles de las Islas Canarias. En la zona de quesos reina el de cabra, traído de Lara, el de búfala, traído de Apure y el parmesano importado de Uruguay. Este último lo tiene la señora María, junto a las irresistibles porciones de primavera, guayanés y holandés. “Aquí todo es más fresco, y la atención es muy buena, por eso me convertí en cliente fija”, comenta la señora Ana Rodríguez, quien tiene más de 27 años haciendo sus compras en este recinto. En el área de víveres, es imposible no convertirse en adicto al olor de los granos de café tostado que muelen y empaquetan frente a los visitantes. Y pensar que todo se debe a las buenas intenciones del general Joaquín Crespo, quien hace más de un siglo donara este terreno, de su propiedad, a la comunidad.

La frescura llega de Mérida,
Coche y los teques

De Trujillo con amor. Atravesando la pescadería y algunos tarantines de víveres, se llega al puesto de Carmen de Arguello y su esposo, Angel Antonio Arguello, quienes, pese a las críticas que tuvieron al principio, han demostrado que, en Quinta Crespo, la artesanía es rentable. “Cuando empezamos hace más de 20 años, nos dijeron: si van a vender artesanía aquí, se van a morir de hambre. Hoy en día han abierto tres puestos más que son nuestra competencia, lo cual quiere decir que esto funciona ¿verdad? Soy bachiller docente, además estudié artes en el Instituto Universitario Armando Reverón y el año que viene me gradúo de educadora en la UCV. Me satisface estar aquí, porque, además de vender, puedo educar, orientando a la gente en lo que está comprando: cestas de moriche, mondongueras, alpargatas y hamacas. Estar rodeada de estas piezas me recuerda mi arraigo a la naturaleza y a mi niñez en Táchira, en mi casa que estaba al lado de una quebrada”.

Manuel Quijada

Chacao
Reina el color
Fundado en 1951. El anaranjado distingue las frutas, el verde, las hortalizas. Todos los puestos del Mercado de Chacao están divididos por colores. Hace más de 50 años, abarcaba parte de lo que hoy es la Avenida Francisco de Miranda. Hoy, el espacio está más compactado. Las afueras quedaron para los artículos del hogar y para el chichero, quien ha sido el mejor testigo presencial desde los tiempos memorables. De fama nacional son los huevos y el pescado fresco. Este último, bien ambientado en un puesto de tonos azules y con objetos alegóricos al mar, en donde se consigue uno de los mejores salmones, además del mero, el pargo, el atún, y la clásica sierra. En proyecto, la alcaldía tiene el Centro Cívico; un espacio que estará listo en 2006, y que, además del mercado, incluirá un gimnasio y un espacio para la cultura, sumado a un estacionamiento con mayor capacidad de puestos. Mientras eso sucede siguen llegando árabes, portugueses y españoles a comprar las hortalizas del señor Joel Ferrer, ya que “a los criollos lo que les gusta es la pasta y la arepa”.

Los pescados son uno de los fuertes
de este mercado

Un caraquista entre artistas. Al lado del Cafetín Don Pedro, se encuentra el puesto de legumbres del señor Manuel Quijada, un fanático del Caracas que tiene 30 años en este mercado. “Soy joven de apariencia, pero ayer cumplí 50 ruedas. Comencé aquí como ayudante de un señor italiano y poco a poco me fui independizando hasta que ya tengo mi propio negocio. Aquí me la llevo bien con todos, será porque siempre tengo una sonrisa en los labios. Para acá viene mucho artista; me acuerdo de cuando venía la señora Amelia Román, también los del elenco de Estefanía y los de Radio Rochela. Son buenos recuerdos, pero también ha haLos pescados son uno de los fuertes
de este mercadobido algunos no tan buenos. Aquí hubo una vez que abrimos nuestras puertas y vendíamos un kilo por persona, en medio de la balacera que había en la calle. También abrimos cuando el paro de 2002, que la cosa estaba delicada. Es que pase lo que pase, uno tiene que seguir trabajando. ¿Qué? ¿Me van a tomar una foto? ¡Ah bueno! Seguro que sale bien, ja, ja, ja”.

Ana María de Dorta

Guaicaipuro
El templo de la ropa
Fundado en 1953. Nos reciben los puestos de comida, los granos, las velas, los altares y las legumbres. Pero al bajar al último nivel, se descubre que el mercado de Guaicaipuro pudiera llamarse “el templo de la ropa”. Gabardina, lino, seda, chifón, raso, franela y jeans están presentes en vestidos de fiesta, shorts playeros, conjuntos de pantalón y suéteres. Telas importadas de la China, de Los Angeles y algunas hechas en Venezuela, nos muestran una variedad de colores y materiales que invitan a la celebración.

“Aquí las gorditas son felices porque encuentran todo a su medida y a la moda”, comenta Yocelyn Medina, trabajadora del lugar. Lo confirma la señora Conchita Rodríguez, una gallega con 28 años en el país y casi 10 en el mercado, quien agrega que los que se están usando son los colores pasteles. Lo extragrande también está en las suelas de los zapatos deportivos, a lo largo de un recorrido en el que siempre se escucha, el grito de guerra: “¡A la orden, dígame!”

Los maniquíes se mezclan con la gente

En honor a su hijo. La señora Ana María de Dorta es de Tenerife y tiene casi 30 años en Guaicaipuro, con un negocio de ropa para niños. Cada vez que entra al mercado se acuerda de su hijo, José Manuel, fallecido hace 10 meses, quien la acompañaba todos los días a emprender la faena. “Todo lo que tengo se lo debo al mercado. Para mí, Venezuela es mi patria, porque aquí fue donde aprendí a trabajar. A este negocio lo quiero como si fuera mi propia casa. Cuando no vengo, me siento mal. Es que aquí la gente es muy amable y conversadora, y yo para conversar, que me den cuerda, ja, ja, ja. Aquí tengo a la virgen de la Candelaria y al Divino Niño, a través de ellos hablo con mi hijo, quien trabajó 18 años el mercado. La gente lo quería mucho. Es que por eso es que nos hemos mantenido aquí; porque los venezolanos son muy cariñosos y porque Dios nos ha dado fuerzas para seguir trabajando. Por eso aquí estaremos hasta que Dios quiera”.

 
Leave a comment

Posted by on May 20, 2005 in Lugares añorados

 

Tags: